domingo, 12 de julio de 2009

Crates de Tebas



Crates de Tebas (368 – 288 adC) fue discípulo de Diógenes de Sinope.

Crates era un ciudadano adinerado y de buena posición social, que renunció a toda su fortuna para hacerse filósofo cínico.

Nació en Tebas pero pronto marchó a Atenas. Como todos los cínicos predicaba la autarquía y la sencillez dando ejemplo con su vida y sus actos, y aunque de estilo menos agresivo que sus predecesores, su actitud es la misma que los demás.

Crates, a diferencia de su maestro, era un hombre amable y tranquilo, que le valió el sobrenombre de "el filántropo", y también el de "abridor de puertas", porque la gente lo invitaba a sus casas para dialogar con él y recibir su consejo.

Con su palabra y con sus actos, predicaba la autarquía y la sencillez como único camino para alcanzar una vida feliz.

La sencillez implicaba el quedarse sólo con lo mínimo, desprendiéndose de la familia, la propiedad, las costumbres sociales e incluso de las propias opiniones.

Eratóstenes refiere que habiéndole nacido un hijo llamado Pasicles, con Hiparquia, cuando se hizo mayor, lo llevó a casa de una esclava y le dijo que éste era el casamiento que su padre le daba, porque el premio para los adúlteros es el destierro o la muerte; el de los cómicos, el meretricio; y el de la adulación y embriaguez, la demencia.

Pensaba que para vivir feliz, es suficiente con lo mínimo, siendo esencial la frugalidad y la distancia con las instituciones y las leyes.

Decía que se debe filosofar hasta tanto que los generales de ejército parezcan conductores de asnos.

Que los que no tienen otra compañía que la de los aduladores, están tan solos y abandonados como los ternerillos dejados entre los lobos, pues ni aquéllos ni éstos son otra cosa que enemigos.

Se cuenta que una vez Alejandro le preguntó si quería que se reedificase su patria, él le respondió: ¿Y para qué, si luego algún otro Alejandro la volverá a destruir?.

Crates escribió bastantes obras de literatura casi siempre en verso, sus obras consisten en una mezcla de poemas medio en broma y medio en serio, y parodias que escondían mensajes éticos.

Crates filosofaba excelentemente, y el estilo se acercaba mucho al de Platón.

Escribió también Tragedias con un estilo elevadísimo y filosófico, por ejemplo, estos versos:

No es mi patria una torre o una casa;
sino que todos los pueblos de la tierra
me sirven de mansión y de triclinio.

Murió muy viejo y fue enterrado en Beocia.

El alumno más famoso de Crates fue Zenón de Citio, fundador del estoicismo.

Pretendía propagar los principios de Diógenes, de una manera atractiva, y probablemente de esta manera consiguió llegar a una audiencia bastante amplia. Protagonizó uno de los escándalos mas curiosos de la filosofía antigua: su historia de amor con Hiparquia, filósofa cínica como él.

sábado, 11 de julio de 2009

Crates


Nació en Tebas. Fue discípulo de Diógenes y también conoció a Alejandro. Su padre, Ascondas, era rico y le dejó doscientos talentos. Un día fue a ver una tragedia de Eurípides y se sintió inspirado ante la aparición de Telefo, rey de Misia, vestido como un mendigo y con una canasta en la mano. Se levantó en medio del teatro y en voz alta anunció que distribuiría entre quienes los quisieran los doscientos talentos de su herencia, y que desde ese momento le bastarían las ropas de Telefo. Los tebanos comenzaron a reír y se amontonaron frente a su casa; pero él se reía más que ellos. Les arrojó su dinero y sus muebles por las ventanas, tomó un manto de tela y una alforja, y se fue.

Llegó a Atenas y anduvo vagando por las calles; para descansar apoyaba las espaldas contra las murallas, al lado de los excrementos. Puso en práctica todo lo que aconsejaba Diógenes. El tonel le pareció superfluo. Crates opinaba que de ninguna manera el hombre es un caracol ni un crustáceo. Vivía entre la basura, completamente desnudo, recogiendo cortezas de pan, aceitunas podridas y espinas de pescado para llenar su alforja. Solía decir que su alforja era una ciudad amplia y opulenta donde no había parásitos ni cortesanas, y que producía para su rey cantidad suficiente de tomillo, ajo, higos y pan. Así Crates llevaba su patria a cuestas y se alimentaba de ella.



No se inmiscuía en los asuntos públicos, ni siquiera para burlarse de ellos; tampoco le daba por insultar a los reyes. Desaprobaba la actitud de Diógenes, quien un día había gritado: «¡Hombres, acercaos!», y luego golpeó con su bastón a quienes habían acudido diciendo: «Llamé a hombres, no a excrementos.» Crates era tierno con la gente. Nada lo preocupaba. Se había acostumbrado a las llagas. Lamentaba no tener un cuerpo lo suficientemente flexible como para poder lamerlas, como hacen los perros. Deploraba también la necesidad de ingerir alimentos sólidos y de beber agua. Pensaba que el hombre debía bastarse a sí mismo, sin ninguna ayuda exterior. Por eso no iba en busca de agua para lavarse. Cuando la mugre lo incomodaba, se frotaba el cuerpo contra las murallas pues había observado que así proceden los asnos. Rara vez hablaba de los dioses: no le importaban; lo mismo le daba que los hubiera o no, pues sabía que nada podían hacerle. En todo caso, les reprochaba el haber hecho deliberadamente desdichado al hombre al ponerle la cara en dirección al cielo y privarlo de la facultad que poseen la mayor parte de los animales: la de caminar en cuatro patas. Dado que los dioses han decidido que para vivir hay que comer —pensaba Crates— tendrían que haber puesto la cara del hombre mirando al suelo, que es donde crecen las raíces: nadie puede alimentarse de aire o de estrellas.


La vida no fue generosa con él. A fuerza de exponer sus ojos al polvo acre del Ática, contrajo legañas. Una enfermedad desconocida de la piel lo cubrió de tumores. Se rascó con sus uñas, que no cortaba nunca, y observó que de ello sacaba un doble provecho pues, al mismo tiempo que las iba gastando, sentía alivio. Sus largos cabellos llegaron a parecerse a un felpudo, y los dispuso de manera que lo protegieran de la lluvia y del sol.

Cuando Alejandro fue a verlo, no le dirigió palabras mordaces, pero lo consideró un espectador más, sin hacer ninguna diferencia entre el rey y la muchedumbre. Crates no tenía opinión sobre los poderosos. Le importaban tan poco como los dioses. Sólo le preocupaban los hombres y la manera de pasar la vida con la mayor sencillez posible. Las recriminaciones de Diógenes le causaban risa, lo mismo que sus pretensiones de reformar las costumbres. Crates se consideraba muy por encima de cuestiones tan vulgares. Transformaba la máxima inscrita en el frontispicio del templo de Delfos, y decía: «Vive tú mismo.» La idea de cualquier conocimiento le parecía absurda. Sólo estudiaba las relaciones de su cuerpo con lo que éste necesitaba, tratando de reducirlas tanto como fuera posible. Diógenes mordía como los perros; Crates vivía como los perros.


Tuvo un discípulo llamado Metrocles. Era un joven rico de Maronea. Su hermana Hiparquia, bella y noble, se enamoró de Crates. Hay testimonios de que se sintió atraída por él y de que fue a buscarlo. Parece imposible, pero es cierto. Nada la desalentó: ni la suciedad del cínico, ni su pobreza absoluta, ni el horror de su vida pública. Él le previno que vivía como los perros, en las calles, y que buscaba huesos en los montones de basura. Le advirtió que nada de su vida en común sería ocultado y que la poseería públicamente cuando tuviera ganas, como los perros hacen con las perras. A Hiparquia eso no le extrañó. Cuando sus padres trataron de retenerla, ella amenazó con matarse. Le tuvieron piedad. Entonces abandonó el pueblo de Maronea, desnuda, con los cabellos sueltos, cubierta sólo con un viejo lienzo, y vivió con Crates, vestida igual que él. Se dice que tuvieron un hijo, Pasicles, pero no hay nada seguro al respecto.

Parece que esta Hiparquia fue buena y compasiva con los pobres. Acariciaba a los enfermos y lamía sin la menor repugnancia las heridas sangrantes de los que sufrían, covencida de que estas personas eran para ella lo que las ovejas son para las ovejas, lo que los perros son para los perros. Si hacía frío, Crates e Hiparquia se acurrucaban contra los pobres y trataban de trasmitirles el calor de sus cuerpos. Les prestaban la ayuda muda que los animales se prestan unos a otros. No tenían preferencia por ninguno de los que se acercaban a ellos. Les bastaba con que fueran seres humanos.

Esto es todo lo que llegó a nosotros de la mujer de Crates; no sabemos cuándo ni cómo murió. Su hermano Metrocles admiraba a Crates y lo imitaba. Pero nunca tuvo tranquilidad: su salud estaba perturbada por flatulencias continuas, que no podía retener. Se desesperó y resolvió matarse. Crates se enteró de su desgracia y quiso consolarlo. Comió una buena cantidad de lupines (altramuces) y se fue a ver a Metrocles. Le preguntó si era la vergüenza de su enfermedad lo que lo afligía tanto. Metrocles confesó que no podía soportar su desgracia. Entonces Crates, inflado por los lupines, soltó unos cuantos gases en presencia de su discípulo y le hizo ver que la naturaleza sometía a todos los hombres al mismo mal. Luego le reprochó que hubiese sentido vergüenza y le puso su propio ejemplo. Soltó después unos cuantos gases más, tomó a Metrocles de la mano y se lo llevó.

Los dos anduvieron mucho tiempo juntos por las calles de Atenas, seguramente con Hiparquia. Hablaban muy poco entre ellos. No sentían vergüenza por nada. Aunque revolvían los mismos montones de basura que los perros, éstos parecían respetarlos. Cabe pensar que, de haber estado muy hambrientos, se habrían peleado con ellos a dentelladas. Pero los biógrafos no mencionan nada por el estilo. Sabemos que Crates murió viejo; que terminó por quedarse en un mismo sitio, recostado bajo el alero de un galpón del Pireo donde los marineros guardaban los bultos del puerto; que dejó de vagar en busca de algo que roer; que no quería siquiera extender el brazo; y que un día lo encontraron desecado por el hambre.

Crates
Cínico
por Marcel Schwob

Vidas imaginarias (1896)

Diógenes el Cínico

Diógenes de Sínope, (413-323 a.C), se caracterizaba por la ingeniosa manera de burlarse de las cosas y de los hombres, despreciando sistemáticamente todas las normas sociales, interpretando así la máxima: “Vivir de acuerdo con la naturaleza”.

Al igual que su maestro Antístenes, Diógenes reconocía que era necesario entrenarse para adquirir la virtud, la impasibilidad y la autarquía. Y, como su maestro, tomaba como modelo a Hércules, quien vivió según sus propios valores.

Preguntándole de dónde era, respondía: Ciudadano del mundo.

Ridiculizaba la nobleza de cuna, la fama y distinciones similares. La verdadera ciudad es el universo. No reconocía el matrimonio, sino la unión libremente consentida entre hombre y mujer


Relata Teofrastro en su Megárico que, observando en cierta ocasión a un ratón que correteaba sin rumbo fijo, sin buscar lecho para dormir, sin temor a la noche, sin preocuparse de nada de lo que los humanos consideran provechoso, descubrió el modo de adaptarse a las circunstancias.

Así solía decir, señalando al pórtico de Zeús y al Pompeyon, que los atenienses le habían provisto de lugares para vivir.

La tradición prefiere recordar a Diógenes viviendo en un tonel, desprovisto de posesiones, aguijoneando como un tábano a sus conciudadanos en los espacios públicos.

Exponente de la tradición socrática, Diógenes estima que solo puede ser dueño de sí mismo quien toma a la sabiduría como única moneda de buena ley y por ella está dispuesto a cambiar todas las demás cosas.

Como Sócrates, que pasea por el mercado y exclama “Cuántas cosas hay que no necesito”, Diógenes sabe que solo es pobre quien desea más de lo que puede adquirir.

Admirábase de los esclavos que viendo la voracidad de sus amos no les hurtaban de la comida.

Loaba mucho a los que pudiendo casarse, no se casaban; a los que pudiendo abusar de los muchachos, se abstenían de ello y a los que teniendo oportunidad de vivir con los poderosos no se acercaban a ellos.

Decía que debemos alargar las manos a los amigos con los dedos extendidos, no doblados.

Proclamaba que los dioses habían otorgado a los hombres una vida fácil, pero que éstos lo habían olvidado en su búsqueda de exquisiteces, afeites, etc. Por eso, a uno que estaba siendo calzado por su criado, le dijo: No serás enteramente feliz hasta que tu criado te suene también las narices, lo que ocurrirá cuando hayas olvidado el uso de tus manos.

A los que le aconsejaban salir en persecución de su esclavo fugitivo, les replicó: Sería absurdo que Manes pudiera vivir sin Diógenes y Diógenes, en cambio, no pudiese vivir sin Manes.

Así Diógenes derriba uno a uno los valores encomiados por la civilización: impugna el trabajo, la propiedad (incluso la de mujeres e hijos), la lógica del honor y la vanidad expresada en la profusión de objetos, palabras e indumentaria.

Observando cierta vez un niño que bebía con las manos, arrojó el cuenco que llevaba para beber, diciendo: Un niño me superó en sencillez.

Igual que los perros, hacía sus necesidades en la calle y aún en las gradas de los Templos. Muchas veces los ciudadanos, indignados, lo molieron a palos.

Solía hacerlo todo en público, incluso el acto sexual.

Al ser iniciado en los misterios órficos, y como el sacerdote aseguraba que a los admitidos en los ritos les esperaban innumerables bienes en el Hades, le replicó: ¿Por qué, entonces, no te suicidas?.

Pensaba que, cuando observaba a los pilotos, a los médicos y a los filósofos, debía admitir que el hombre era el más inteligente de los animales; pero que, cuando veía a intérpretes de sueños, adivinos y a la muchedumbre que les hacía caso, o a los codiciosos de fama y dinero, pensaba que no había ser viviente más necio que el hombre.

Repetía de continuo que hay que tener cordura para vivir o cuerda para ahorcarse.

Cuenta Diogenes Laercio que, cuando Platón vio a Diógenes lavando lechugas, se acercó calladamente y le dijo: Si estuvieras en la corte de Dionisos, no estarías lavando lechugas, y que Diógenes, respondió: Si lavaras lechugas, no precisarías seducir a Dionisos.

El relato confronta dos pensamientos opuestos: lavar lechugas o adular a los tiranos.
Diógenes no duda un instante acerca de cual de los dos salvaguarda su libertad.

A una mujer postrada ante los dioses en actitud ridícula, queriendo liberarla de su superstición, se le acercó y le dijo: ¿No temes, buena mujer, que el dios esté detrás de ti (pues todo está lleno de su presencia) y tu postura resulte entonces irreverente?.

A quien le decía que la vida era un mal, le decía: No la vida, sino la mala vida.

En un banquete algunos le echaron huesos, como a un perro: Diógenes, comportándose como tal, les orinó allí mismo.

Asistiendo a una lección de Zenón de Elea en la que negaba el movimiento, Diógenes se levantó y se puso a caminar.

Siendo invitado a una lujosa mansión, se le advirtió que no escupiese en ella, tras lo cual arrancó una buena flema y se la lanzó a la cara del dueño, diciéndole que no le había sido posible hallar lugar más inmundo en toda la casa.

Solía decir, que es preferible la compañía de los cuervos a la de los aduladores, pues aquéllos devoran a los muertos; éstos, a los vivos.

Afirmaba también que las cosas de mucho valor tenían muy poco precio, y a la inversa, pues una estatua alcanzaba un elevadisimo precio y en cambio la harina era barata.

Cierta vez que nadie prestaba atención a una grave disertación suya, se puso a hacer trinos, y cuando la gente se arremolinó en torno a él, les reprochó el que se precipitaban a oír sandeces y, en cambio, tardaran tanto en acudir cuando el tema era serio.

Decía que los hombres competían en cocearse mejor y cavar zanjas, pero no en ser mejores.

De las narraciones de Laercio se infiere que los discípulos de Diógenes menospreciaban el dinero.

Crates, discípulo de Diógenes, recibe un puñetazo de Nicódromo y no responde con otro puñetazo, ni lo reta a duelo, ni pide a un tercero que lo defienda, simplemente se pega un cartel en la frente que reza: “Nicódromo lo hizo”.

Diógenes escribió varias obras, que desafortunadamente se han perdido.

Murió en Corinto, circulando una leyenda según la cual sus últimas palabras fueron: Cuando me muera echadme a los perros. Ya estoy acostumbrado.

Algunos afirman que se suicidó conteniendo el aliento; otros que falleció por las mordeduras de un perro; y otros que murió como consecuencia de una intoxicación por comer carne de pulpo cruda.

De todas formas era un hombre anciano, pues contaba con 90 años.

Dejó órdenes estrictas para que después de muerto lo arrojaran en una zanja y esparcieran cenizas sobre su cadáver, escribe Laercio.

Diógenes Laercio: Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos ilustres.


Cabe destacar que algunos investigadores contemporáneos han llegado a afirmar que Antístenes no tuvo nada que ver con la fundación de la escuela cínica y que la relación Antístenes-Diógenes fue un invento para mostrar una descendencia socrática de este último que no era real.

Según estos autores, el fundador de la Escuela Cínica habría sido Crates, quien tomó como modelo a Diógenes.

Síndrome de Diógenes


Con relativa frecuencia se dan casos de personas mayores, recluidas en su hogares que evitan el contacto con otras personas.

Estas personas padecen una enfermedad psicótica que se conoce con el nombre de Síndrome de Diógenes.

Generalmente estas personas se vuelven negligentes con su higiene personal y del hogar, acumulando basura.

Viviendo voluntariamente en condiciones de extrema pobreza, mientras que acumulan compulsivamente dinero sin ser conscientes de ello.

Por ello acumulan bienes que ellos consideran indispensables en previsión del futuro.
Las personas más propensas a este desarreglo suelen ser ancianos de ambos sexos que quedan en situación de soledad por la muerte de la pareja.

Ni un alto nivel cultural, ni un nivel social acomodado, ni una vida anterior normal, protegen del riesgo a los posibles enfermos.

Se podría decir que quisieran parar el tiempo, esperando que la persona perdida regrese.

La definición de esta enfermedad es relativamente reciente, ya que fue en 1975 cuando se bautizó oficialmente.

Nombre que en mi opinión no es para nada acertado, pues Diógenes de Sínope, aspiraba a vivir sin necesidad de nada, no a acumular basura.

CINISMO

Cinismo.



1. - Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.


    2- Impudencia, obscenidad descarada.

  1. - Doctrina de los cínicos ( pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).

  1. - desuso. Afectación de desaseo y grosería.



Real Academia de la Lengua.


La Escuela Cínica, fundada por Antístenes en el siglo IV a.C., fue una de las llamadas escuelas socráticas menores. Su lugar de reunión era el Gimnasio Cinosargo (Perro Blanco), por lo que se los llamó "Perros", apodo cuyo uso se justificaba también por la forma de vida errante y el desapego por los bienes materiales de sus miembros.


Este apodo para ellos era considerado como un honor: Antístenes se llamaba a sí mismo "El Auténtico Perro" y su discípulo Diógenes se daba a sí mismo el nombre de "Perro".


La realidad es que los filósofos como Diógenes eran llamados kynikos, de la palabra griega kyon que significa perro, porque parecía que siempre estaban ladrando y gruñendo al género humano.


El cinismo, más que una filosofía, fue una forma de vida, en la mayoría de los casos esforzada y exigente.


Los cínicos despreciaban los bienes materiales, los placeres, las pasiones, las normas sociales y los lazos nacionales.

Afirmaban que las costumbres, las creencias religiosas y las leyes se hallaban en oposición a la Naturaleza.


Con su estilo franco y provocador desconcertaban a sus contemporáneos y desnudaban toda su hipocresía. (Por eso el verdadero sentido de la palabra "cinismo" está asociado al recelo por la naturaleza humana y a la actitud irrespetuosa ante las convenciones sociales.) Hacían deliberadamente lo que los demás se guardaban de hacer por pudor o costumbre, reafirmando así su independencia.

Veían a la civilización como algo artificial, antinatural y despreciable. Consideraban como virtud auténtica el vivir conforme a la Naturaleza, con autarquía y autosuficiencia.


Valoraban más una vida salvaje que otra sometida a las reglas del rebaño, una vida sencilla que otra refinada y alienante.

A diferencia de Sócrates, que concedía gran importancia a lo social y al intelecto, los cínicos encontraban la virtud en lo individual y lo no intelectual.


Por eso es que no elaboraron una doctrina moral sistemática sino que se constituyeron ellos mismos en testimonio de la virtud, de la abstinencia y del autodominio.


Sostenían que la felicidad sólo puede lograrse por la independencia o autarquía y despreciaban a los que inútilmente la buscaban en el placer y las riquezas.

Practicaban la no satisfacción de los apetitos artificiales o culturales y el dominio de los naturales.


El principio de autodeterminación, pilar de la razón cínica, supone el rechazo del trabajo como precio para ser admitido en la civilización.


miércoles, 8 de julio de 2009

No te rindas

Peter Gabriel, al que admiro desde que lo descubrí con Genesis, y Kate bush que me sorprendió con Wuthering Height, juntos cantando Don't give up un regalo.




Por si no recordais a Kate......



No sé si...

Después que uno sufre veinte desengaños, volver a salir con una mujer no me apetece, por más que lo he intentado.

Sé por experiencia que los hombres en general somos violentos, competitivos e insensibles, incluso algunos muy cobardes.

Pero que decir de esas mujeres que solo tienen ojos para ellas mismas, haciendo que la vida a su lado sea un continuo infierno.

Y aunque todavía no he llegado a sentir asco de mi mismo, pido respeto por mis fracasos, al fin y al cabo, utilicé y fui utilizado.

Y no, no deseo entrar en el juego de la seducción, otra vez, paso de arreglarme para nadie, de representar un papel que no llena mi vida.

Ya estoy cansado de mentiras, de falsas promesas y de tener el corazón eternamente escayolado.

martes, 7 de julio de 2009

Standby

Con ustedes Extremoduro, me encantan...........

Shabtis

LOS SIERVOS DE LOS MUERTOS

En los primeros tiempos de la civilización egipcia, las tumbas de los faraones se hallaban rodeadas de los cuerpos de sus siervos, que eran enterrados con él, los cuales debían servir a su señor incluso en el más allá. Con el tiempo, éstos fueron reemplazados por estatuillas que los representaban.

Los sacrificios humanos se nos hacen imposibles cuando hablamos de Egipto, no obstante son muchas las tumbas reales que están acompañadas de cientos de tumbas propiedad de gentes que no pertenecían a la nobleza ni a la realeza, pero si vinculadas al faraón.

Por ejemplo: la tumba de Hor-Aha en cuyo alrededor contiene 34 hoyos pequeños, sepulturas de cortesanos que posiblemente fueron sacrificados.
El análisis de los huesos humanos encontrados allí demuestran que son casi todos varones, no mayores de 25 años.

Otro ejemplo es la tumba de Djer, el enterramiento mas grande de la primera dinastía en Abydos, a esa tumba le acompañan 318 tumbas de sirvientes , muchas marcadas con estelas. De 97 estelas inscritas, 76 pertenecen a mujeres, 11 a varones y 2 a enanos.
Seguramente pertenecían al servicio, o eran sacerdotes y artistas de la casa real.

Aunque no se puede hablar de que estas tumbas demuestren que se realizaban sacrificios, es bastante difícil de explicar porque los restos humanos hallados en la tumba de Hor-Aha no sobrepasaban la edad de 25 años, sin pensar en alguna clase de sacrificio, ya fuera “forzado” o “voluntario”.

El caso es que pronto se abandonó esta costumbre, apareciendo los Shabtis.

Shabtis: también ushebtis o shawabtis. La palabra puede derivar del Antiguo Egipcio SWP 'palo' originalmente, siendo tal vez reinterpretado a partir del egipcio WSB 'respuesta', 'responder' en el primer milenio antes de Cristo.

Como los dioses podían exigir al espíritu de un difunto que realizase una determinada labor o cometido en el más allá y para evitar ser condenados a una servidumbre eterna, los egipcios se enterraban con estas estatuillas que simbolizaban a los que habían de servirles en la otra vida.
Estas estatuillas eran llamadas "shabtis", y respondían a cualquier demanda que les hiciese el alma con la voz "¡Aquí estoy! ¡Así lo haré!".

En una misma tumba podía llegar a haber hasta 401 shabtis (esta cifra incluía un siervo para cada día del año y treinta y seis responsables de organizar cada grupo de trabajo, compuesto de diez siervos cada uno).

Su uso y producción abarca un período muy largo de alrededor de 2000 años; probablemente evolucionaron de figuras en miniatura colocadas en ataúdes en el Primer Período Intermedio (2181-2040 A.C.), y siguieron en uso hasta el final del Período Ptolemaico (332-30 A.C.). A causa del número producido durante aquellos años están entre las más numerosas de las antigüedades egipcias.

Estas figurillas varían en altura de sólo unos centímetros a figurillas de casi 60 cm. alto pero la mayoría están entre 10 y 20 cm.

Su misión era sustituir al difunto en caso de que el cuerpo fuera destrozado y en las tareas desagradables del Otro Mundo. Se trataba en cierta manera de dobles, de sirvientes mágicos personales del fallecido. En ocasiones incluso guardaban cierto parecido físico con el difunto.

Los Shabtis cobraban vida gracias a los jeroglíficos que las envolvían, textos religiosos y fórmulas mágicas (la más común de todas es la que aparece en el pasaje número VI del conocido Libro de los Muertos) que propiciaban al difunto el uso de estos siervos en el Más Allá siempre que el fallecido precisase de su ayuda, ya fuera para servirlo o proporcionarle todo aquello que necesitara en el Otro Mundo.

Estas pequeñas figurillas funerarias de sirvientes a modo de momias, solían llevar inscrito el nombre del "dueño" (el fallecido).

Se confeccionaron de diferentes materiales, pero los primeros se hicieron de madera. Después de arcilla, cobre, piedra caliza, cera, metal, esteatita, alabastro, cerámica, barro, terracota, bronce, ébano, cristal.
Aunque el empleo del cristal y la cera son muy raros, con sólo un puñado de ejemplos conocidos.

Solían colocarse en diferentes lugares de la tumba; bien dentro del ataúd, a su lado, en el mismo suelo de la tumba o incluso en un pequeño sarcófago especialmente hecho para ellos (en ocasiones se han encontrado más de un centenar de ellas en un mismo sarcófago).

Con el tiempo llegaron a representar todas las actividades habituales de la vida cotidiana desde panaderos y carniceros hasta ejércitos enteros y embarcaciones con toda su tripulación.

Se piensa generalmente que los Shabtis eran hechos en talleres ligados a templos y palacios, aunque pueden haber habido talleres privados. Las personas importantes, también incluían shabtis en sus tumbas.

Así la preocupación obsesiva por la muerte proporcionó a Egipto de una de sus mayores industrias.

lunes, 6 de julio de 2009

DUAT


La DUAT era el inframundo en la mitología egipcia.


El lugar donde el espíritu de los difuntos debía deambular sorteando peligros y pasar por una serie de puertas.


Durante el Imperio Antiguo se denominaba DAT la región celeste situada sobre la tierra, y era gobernaba por Horus, y más allá de él se ubicaba el reino de Ra al que solo el faraón fallecido podía acceder.


En el Imperio Nuevo y al evolucionar las creencias pasó a llamarse DUAT, pasando Osiris a regirlo, y ser el inframundo situado debajo de la tierra, el cual Ra recorría con su barca durante la noche, enfrentándose a Apep.


Apep o Apofis era el mal con el que había que luchar para contenerlo; sin embargo, nunca podía ser aniquilada, sólo dañada o sometida, ya que de otro modo el ciclo solar no podría llevarse a cabo diariamente y el mundo perecería. Para los antiguos egipcios era necesario que existiese el concepto del mal para que el bien fuera posible.


La estructura del DUAT así como los peligros que acechaban a los espíritus de los muertos se describen en Los libros de las Puertas, así como en el Libro de los Muertos.


El libro del Am-Duat , TA mdAt imit dwAt ('El Libro de la Cámara Oculta'), el Libro de las Puertas y el Libro de las Cavernas forman el corpus funerario de las tumbas reales del Reino Nuevo, siendo el "Libro de Am-Duat" el más antiguo de los tres.


Como el calendario egipcio dividía cada día en veinticuatro horas, doce correspondientes al período de luz solar, en las que Ra surcaba el cielo en su barca diurna, y doce relativas al mundo del Más Allá, cuando el sol atravesaba las regiones oscuras de la Duat en la barca nocturna. El Libro del Am-Duat establece las doce divisiones correspondientes a las doce horas nocturnas, dando una descripción de cada una de estas. La estructura es muy similar a los otros dos textos de literatura funeraria real del Reino Nuevo, El Libro de las Puertas y El Libro de las Cavernas, pero aquí el Sol no tiene que atravesar ninguna puerta.


Al ser la Duat un mundo complejo, plagado de lugares enigmáticos y genios dañinos o benéficos se compusieron estos textos para emplearlos a modo de guía.


EL LIBRO DE AM-DUAT


La versión más completa de este libro, está representada en las paredes de la cámara mortuoria del faraón Tutmosis III (1450 a.C) y en la tumba de su hijo Amenofis II (1419 a.C), en el Valle de los Reyes, en Tebas (la actual Luxor).


En un principio este texto, que era como un salvoconducto para posibilitar el viaje al otro mundo ( su conocimiento ofrecía al difunto la posibilidad de renacer cada día, de la misma forma que lo hacía Ra, transformándose en un "aj" o espíritu preparado para poder salir y entrar a voluntad) estaba presente solo en las tumbas de la realeza, aunque paulatinamente se utilizó también en la de los oficiales mayores.


A diferencia de los otros textos, en los que la representación de la barca es siempre la misma, en El Libro del Am-Duat puede variar según las horas. El séquito que la acompaña, normalmente, está formado por El Abridor de Caminos (Upuaut), Sía, La Señora de la Barca, La Carne de Ra, representado con cabeza de carnero como símbolo del Ba, Horus de las Alabanzas, El Toro de la Verdad, El Vigía, Hu y el Guía de la Barca. Hay excepciones, como en la segunda hora, en la que aparecen Isis y Neftis como dos serpientes. En algunas, como la primera, la proa de la barca está cubierta por una esterilla de juncos, y a partir de la segunda, tanto la proa como la popa acaban en flores de loto, excepto en la cuarta y quinta que terminan con una cabeza de serpiente. La imagen típica de una serpiente rodeando al dios sólo aparece desde la séptima división.


Cada tramo del viaje recibía el nombre de “sendero del sol” y el recorrido conjunto emulaba el viaje nocturno del Sol bajo la tierra. Cada hora de viaje se relacionaba con varios dioses y animales, así Ra cada noche "moría" y recorría el inframundo, para renacer al amanecer.


A pesar de que el objetivo primordial del libro es ofrecer el conocimiento del Más Allá, también aparecen ciertos pasajes, que incluyen rituales y ofrendas 'probadas un millón de veces'.


Así en la Primera Hora cantan mandriles que le abren las puertas a Ra, una docena de serpientes lo iluminan.

En la Segunda y la Tercera Hora, los dioses del grano comparecen , y al final de esta última Ra hace revivir a Osiris.

La Cuarta Hora es la del poder de las serpientes, asociadas a la resurrección debido a su capacidad de mudar de piel..

En la Quinta Hora es remolcada la barca del dios sol, entonces Ra adapta el aspecto de Jepri, el escarabajo sagrado que hacía rodar el sol por el firmamento, traspasándolo después a los leones del firmamento (Aker).

En la Sexta Hora hace su aparición una serpiente de cuatro cabezas, acompañada de nueve serpientes que escupen fuego.

En la Séptima Hora hacen su aparición Isis y el Mago Mayor , que con sus invocaciones mágicas ayudan a Ra en su enfrentamiento con la serpiente Apofis.

En la Octava Hora atraviesa con su barca, remolcado por sus dioses las misteriosas cavernas del Oeste.

En la Novena Hora, las doce cobras, que vigilan a todas las serpientes de la tierra, ellas viven de la sangre de los que matan cada día. Los espíritus y los muertos no pasan por ellas debido al misterio de sus formas. El que conozca esto verá sus formas sin entrar en sus llamas. Los nombres de las cobras iluminan a Osiris.

En la Décima Hora en la Caverna Secreta del Oeste, donde Jepri descansa con Ra, en la que dioses, espíritus y los muertos se lamentan por las imágenes secretas de Igeret (la Región Silenciosa) .

La Undécima Hora en la que da órdenes de cortar en piezas a aquellos que lucharon contra su Padre Osiris, a los cadáveres de los enemigos.

Así en la Duodécima Hora, Ra se introduce en el cuerpo de la serpiente y sale por su boca manifestándose en la forma de Jepri, el escarabajo sagrado.


Descansa unos instantes antes de renacer como disco solar de entre los muslos de la diosa de la noche y el cielo, Nut .


Y así finaliza el viaje de Ra, dios del sol, por el Duat, el cual se repite cada noche.


EL LIBRO DE LAS PUERTAS


El "Libro de las Puertas" decora las paredes de la tumba de Ramsés VI (1133 a.C) y aparece esculpido en el sarcófago de Seti I (1278 a.C).


Junto con el "Libro de la Duat", la "Letanía de Ra", el "Libro de las Cavernas", el "Libro de los Cielos" (que comprenden: el "Libro del Día", el "Libro de la Noche" y el "Libro de la Vaca Celeste") y el "Libro de la Tierra", el "Libro de las Puertas" forma parte de este compendio de obras funerarias con que se decoraron las tumbas del Valle de los Reyes en Tebas, la actual Luxor, desde la Dinastía XVIII hasta la XX Dinastía.


Se desconoce con exactitud el momento en que fue compuesto el Libro de las Puertas.

Hay quienes lo datan en una época anterior al Imperio Nuevo (del cual procede el "Libro de Am-Duat") mientras que otros sugieren que pertenece al período de Amarna.


A diferencia del Am-Duat, en el Libro de las Puertas encontramos la descripción del juicio de los muertos y del curso del sol, no divididas en registros, en el centro y en el extremo de la composición. También están ausentes notaciones referentes al uso del libro, siendo substituidas por observaciones sobre las ofrendas, que en general están situadas en el final de cada escena. El Libro de las Puertas también se diferencia del Am-duat por las puertas representadas como separación de cada división / hora. En el Libro de las Puertas cada una de las puertas está vigilada por tres seres, todos ellos con nombre que el difunto debe conocer. También, en la barca solar, solamente encontramos dos dioses, Sía y Heka representados junto con el dios del sol, mientras que en el Am-duat hay más miembros en la barca. En el Libro de Puertas, la cabina de la barca sobre cada División / Hora está protegida por una serpiente Mehen y cuatro figuras masculinas que se representan como los remolcadores de la barca.


Por tanto aquí Ra debe atravesar las doce puertas, enfrentándose a sus adversarios, para poder renacer al día siguiente en el firmamento.


Pero Ra conoce los nombres de sus adversarios, algo que en el antiguo Egipto suponía tener poder sobre dicha persona y así vencer a la serpiente Apofis.


Su nacimiento inminente y su resurrección al alba son proclamados por un grupo de mandriles.


Los mandriles alzan sus patas en señal de agradecimiento y adoración al Sol y son las primeras criaturas que con su griterío celebraban su ascenso, de ahí su importancia en la mitología egipcia, ya que se les consideraba especialmente devotos.


EL LIBRO DE LAS CAVERNAS


Junto con el "Libro de las Puertas" y el "Libro del Am-Duat", el "Libro de las Cavernas" (siendo el más tardío de los tres) forman el corpus funerario de tumbas reales del Imperio Nuevo.


Representa una composición de gran importancia y resulta ante todo especial. El difunto, como en tantos otros libros, debe atravesar una serie de cavernas que forman parte del Más Allá, pero ahora se pone un énfasis especial en las recompensas de las que se podrá gozar pero también en los castigos que se sufrirá en la otra vida y en la destrucción de los enemigos del sol. Se trata de la mejor descripción de lo que podría denominarse infierno egipcio.


En esta obra teológica, el mundo subterráneo es concebido como una serie de cavernas (doce, una por cada hora, aunque en este libro se hace hincapié en solo seis de ellas) por las cuales debe pasar Ra, en su periplo nocturno.


El texto fundamentalmente lo componen plegarias a Osiris.


Para que el faraón muerto pueda llegar al Más Allá debe conocer el nombre de sus enemigos y ser capaz de identificar a los dioses que guardan las puertas.


Anubis es el que ilumina el camino de los difuntos con la luna, que lleva en sus manos.


En la tumba de Ramses VI (1133 a.C) se encuentra la versión más completa.


domingo, 5 de julio de 2009

PAPA'S GOT A BRAND NEW PIGBAG

Papa,s got a brand new pigbag, de los ingleses, pigbag que aunque el tema no fue un gran éxito allá por los ochenta, es considerado como un clásico.

Que lo disfrutéis.

Sueño

Sueño con mi cabeza en tu regazo,
mientras tú con tus expertos dedos,
acaricias los rincones de mi pecho.

Sueño esos momentos en que mi mente,
abandona todos los seguros,
dejandome a tu merced como un bebe.

Realmente amo cada instante,
en que tus dedos, caprichosos,
se deslizan suavemente,
por los recovecos de mi piel, ávidos.

sábado, 4 de julio de 2009

Giusi Ferreri

De lo mejorcito que ha venido últimamente de Italia, por lo menos para mi.

Juzgar.....

Nunca te olvides de mi



Noviembre

viernes, 3 de julio de 2009

Calor


Hoyyanohepodidorefrenarmisimpulsos
ydespuesdecruzarmeconellahedecididoseguirla.
Ondeabasucabellonegroalvientoabordodesudescapotableamarillo
queconduciayesquemetieneenamorado
solodeverlatodoslosdíasyesqueyosoyfacíldeenamorar
unafraganciaounaleteodelanariz
yyaestoysintiendomariposasenelestómago.
Asíquerápidamentemehedecididoaseguirlayalrebufodesuauto
hepuestoelmioesperandounaocasión.
Nohatardadomuchoyenelprimersemaforoquesehadetenido
intencionadamentelehedadoungolpe.
Hasalidoinmediatamentediciendomeloquemequiere
trasverquesuintermitenteyaciaenelsuelo
yonoobstantesinperderlacalmahebajadoparsimoniosamente
ysindecirlenadameheacercado
losuficientecomoparadarleunbesoentodalaboca
dejandolasinaireyantesdequereaccionaramicochesealejaba
nosincomprobarcomotomabanotadelamatricula.
Estoydeseandoquesucompañiasepongaencontactoconmigo.

4 non blondes

Pues eso 4 no rubias.........y si jugamos, four non blondes, se puede confundir con for non blondes, para no rubias, el caso es que estan separados y esta es la canción que más me gusta, prácticamente la única......"What´s Up?" que la disfrutéis.

Por cierto aquí, tenéis más información.


jueves, 2 de julio de 2009

Valencia me mata III


QUE NO SE OLVIDE:

El Gobierno de España, para intentar disminuir la gran deuda de la Seguridad Social, repartió entre las Autonomías una enorme cantidad de millones de euros.
El Gobierno del PP de la Comunidad Valenciana, una vez recibido esos fondos, decidió que con ellos podía hacer "lo que estimara más urgente", no dio ni un céntimo a la Sanidad y consideró prioritario los preparativos para la Visita del Papa a Valencia y la celebración de la Copa de América.
El resultado es que en Valencia, si a uno le sacan sangre, no pueden entregarle después una tirita, porque no hay dinero para ese derroche, mientras que se han invertido millones en preparativos de celebraciones, la primera la del Papa.

Para que el Papa durmiera una noche en Valencia se construyo, dentro del Palacio Arzobispal, una serie de estancias lujosamente adornadas que costaron una fortuna y que sólo sirvieron para una vez, estancias para todos los obispos, que acompañaron al Papa, unos 85.

Como preparativos de seguridad se decidió que las líneas de metro que pasaran justamente por debajo del itinerario del Santo Padre fueran cerradas y vigiladas después de un profundo examen por colocación de hipotéticas bombas. Es mucha casualidad que al día siguiente de la primera inspección sucediera el accidente que causó 43 muertos y 47 heridos, accidente por otra parte del que responsabilizaron al conductor muerto, cuando era manifiesto que no habían ni balizas ni suficientes medidas de seguridad que en caso de fallar los sistemas hubieran detenido el convoy, por un puñado de euros hubieran evitado 43 muertes y que numerosas familias sigan esperando el regreso de sus seres queridos, por parte de los responsables, ni una dimisión, ni siquiera por vergüenza.

Durante la estancia papal fueron desactivadas las antenas repetidoras de los teléfonos móviles, para minimizar atentados, no colapsar las líneas y facilitar comunicaciones, dejando a medio millón de usuarios sin cobertura.

En todo el Centro de Valencia, y en las cercanías del recorrido triunfal, la policía, copiando los métodos de la policía norteamericana de Bush, visitó casa por casa pidiendo a los vecinos que hicieran de espías y que comunicaran inmediatamente si alguna persona desconocida había alquilado recientemente pisos, por la sospecha de que pudieran ser terroristas.

Como se calcularon para esos días unas temperaturas de 40 grados se acondicionaron, en todos los lugares en los que el Papa bajó del papamóvil, sofisticados sistemas ocultos que creaban microclimas para rebajar la temperatura a unos 24 grados, con un coste aún no comunicado.

Dada la descomunal aglomeración de gente, y pensando en la ingesta abundantísima de líquidos, se proporcionó al público gratuitamente las botellas de agua que precisaron. Curiosamente, en los hospitales de Valencia, si un enfermo desea beber ha de comprarse la botella de agua en los expendedores de los pasillos a precio de un euro.

Valencia fue inundada de decenas de miles de urinarios-cagaderos que bordeaban las avenidas de mayor aglomeración de gente. El terrible calor, y la fealdad de dichas cabinas, dieron una nota maloliente a la ciudad durante semanas, pero la pregunta es, cuánto costó importar esos artilugios y qué se hizo después con ellos.

Para hacer una misa con 3.000 co-celebrantes se levantó un gran túmulo con un altar de 2.500 metros cuadrados en el espacio del antiguo río, convertido desde la Democracia en lugar de esparcimiento y paseo, pero con la gravedad de que para realizar tal obra fue preciso talar árboles, algunos muy antiguos, que daban sombra a los que corrían practicando deporte o simplemente paseando. También se levantó una costosa cruz luminosa de 35 metros de alto.

El gasto en jardinería del Ayuntamiento de Valencia, que ya es famoso por lo costoso (sólo el largo Puente de las Flores, hecho de jardines que se cambian por completo con cada estación del año, ya se lleva cantidades de dinero) se incrementó enormemente al cambiar las flores perecederas de los jardines por compuestos de colores amarillo y blanco, los colores del Vaticano.

El Ayuntamiento publicó un bando invitando a la población para que engalanase sus balcones con banderas papales con el lema "Valencia te espera". Triunfó el "Jo no t'espero". En Canal 9 no salió nada de esto.

Para mantener el orden durante la visita, o no se sabe para qué, se reforzó la seguridad con policías de otras ciudades españolas en orden de unos 5.000.


Al mismo tiempo, como acto pacíficamente agresivo, algunos ciudadanos vestían camisetas negras en las que, en letras blancas, se leía la provocadora frase:

"Rita, ¿el Papa sabe lo tuyo?".

Rita es la alcaldesa, conocida por determinadas y muy lícitas tendencias personales.


Es digno de analizar, toda esta serie de gastos fastuosos, impropios de una religión que en sus orígenes pregonaba la humildad y rechazaba la ostentación.


El Viernes 3 de Julio hará tres años del peor accidente de metro en Europa, el tío Paco nunca se ha reunido con los familiares, ¿P'a qué?? , el Papa sigue a lo suyo y los familiares se reunen todos los días 3 de cada mes en la plaza de la Virgen, cerca de la Generalidad, pero su indignación no traspasa las paredes, ni un gesto de justicia ni de generosidad por parte de nadie es lo que encuentran, ahora eso sí las autoridades, sean cuales sean, les han negado el uso de megáfonos, supongo que será porque al Molt Honorable le impiden conciliar el sueño.

Orgasmatron

En el dormilón una de las primeras películas de Woody Allen, que cuenta como es hibernado, despertando en el futuro hay una escena en la que descubre que las mujeres son frígidas y que para hacer el amor las parejas se pasan una bola de mano en mano, el orgasmatron, solo así alcanzan el placer, o sea a través de las maquinas, de lo artificial.
Tampoco hay que perderse el momento en que el dictador, representado por una nariz, lo único que ha sobrevivido después de un atentado, siga gobernando, mientras intentan clonarlo.

Aquí hablo de una canción de metal que me gusta, no creo que este inspirada en la peli..................más bien en Marte el dios de la guerra, ese que aún seguimos adorando.

Motorhead, orgasmatron.....canción que da nombre al séptimo álbum de la banda.



y aquí la versión de Sepultura con la letra traducida, espero que os guste........

miércoles, 1 de julio de 2009

analemas


Supongo que os preguntareis que es un analema.




Pues imaginaos que durante todo un año ponéis una cámara en un lugar fijo y hacéis unas cuantas fotos a una hora determinada, siempre la misma, el resultado es que en la Tierra el sol describe un movimiento en forma de ocho.


Como podéis ver en la fotografía, ¿ bonito verdad?




Eso mismo han echo en Marte y este es el resultado


Simplemente fantástico, ¿no?


Y a vosotr@s


¿Que os parece?


Si quereis saber más os dejo el enlace a la página de la Wikipedia

El petasus


Al hilo del sombrero con el que siempre se representa a Mercurio, llamado Petasus o Petasos decir que:

Era un gorro o sombrero de copa de alas anchas.

También que era utilizado por los romanos en cacerías y viajes.

Cuando Calígula accedió al poder los senadores fueron autorizados para utilizar este complemento en las representaciones teatrales.

martes, 30 de junio de 2009

Los días de la semana

Los días

Domingo

Llamado originalmente dies Solis (día del Sol) por los romanos, pues representaba al Sol, e iniciaba la semana romana, luego, con la llegada del Cristianismo fue renombrado como die Domini, (día del Señor). Sin embargo, el nombre no fue el único cambio ya que fue movido a la última posición de la semana.
Por aquello de que al séptimo descansó.
Por esta razón los países de Europa del Norte, los cuales adoptaron el Cristianismo mucho más tarde que los de Europa del Sur, siguen marcando al Domingo como el primer día de la semana y no como el último, y quienes de hecho, aún siguen llamándolo Sunday -día del Sol-.



Lunes

Llamado dies Lunae (día de la Luna) en el que los romanos honraban a la Diosa Selene.

Era ubicado tras los dies Solis
en conmemoración del eterno ciclo de persecución y de amor y odio entre el Sol y la Luna.

Selene la diosa Luna, hermana de Helios, (Sol), era representada como una hermosa joven de rostro pálido, montada en un carro de plata tirado por dos bueyes o dos caballos blancos, llevando en su frente una media luna y portando una antorcha.

La Luna, representante del poder femenino, la Diosa, Reina del Cielo.
En tiempos prehistóricos se cree que la Luna tenía aún más preeminencia que el Sol, ya que en la mayoría de las culturas al inicio los calendarios eran lunares.






Martes



Para los romanos el tercer día de la semana o DiesMartis, o sea (día de Marte) dedicado a Marte, el Dios de la Guerra.


Marte no solo era el Dios de la guerra, también lo era de la agricultura, y era el antepasado de los romanos, ya que es el padre de Rómulo y Remo. Marte dio nombre al cuarto planeta del sistema solar: Marte, al segundo día de la semana: Martes, y al tercer mes del año: Marzo.

Se podría decir que Marte tan solo era la representación de la guerra, al igual que pasaba con Hades en la mitología griega.
Era por tanto el dios de los muertos, pero no por ello era un dios odiado o temido...


Miércoles


O para Roma los Dies Mercurii, (días de Mercurio) dedicados a Mercurio, el Dios mensajero de los dioses, de las fronteras, los viajeros, los pastores, oradores, las vacadas, los literatos y poetas, del atletismo, de los pesos y medidas, los inventos, los mentirosos y de la astucia de los ladrones.

Pero sobre todo del comercio, nieto del titán Atlante, hijo de Júpiter y Maya.
Los griegos lo llamaban Hermes, el que interpretaba lo oculto y traducía a los dioses.
Era un dios diplómatico y seductor, en su cabeza llevaba el sombrero petasus.
Era muy normal que en este día se anunciaran decisiones y problemas a la familia.



Jueves



Este día era conocido por los romanos como dies Iovis, (día de Júpiter) y representado por el Dios Júpiter.

Júpiter era el soberano de los dioses, hijo de Saturno, al que derrocó.

Era venerado como el dios de la lluvia, el rayo y el relámpago.

Como protector de Roma tenia el titulo de Júpiter Optimus Maximus (el mejor y más alto) y se lo veneraba en un templo sobre el monte Capitolino.


Viernes


Los dies Veneris (días de Venus) los cuales eran dedicados a la Diosa del amor Venus.

Era normal que en este día se dieran propuestas de casamiento y juramentos de amor eterno.

Venus es la diosa del deseo, por eso se cree que el origen de este nombre esté en la raíz sánscrita van, que significa deseo y que da lugar al verbo de movimiento venire, con el que también se asocia Venus.

Su antigüedad es de sobra conocida y esta diosa aparece en casi todas las culturas con distintos nombres.


Algunas figurillas de Venus neolíticas se cree que pudieran ser consoladores o instrumentos usados en los ritos de pubertad para desflorar a las muchachas, como sucede en algunos pueblos primitivos actuales.



Sábado

O Dies Saturni, (día de Saturno) día en honor al Dios Saturno, (Cronos para los griegos).

La explicación es que al ser Saturno el Dios del tiempo su día era ubicado al final de la semana romana, ya que representaba con esto el paso y el final del tiempo.

Todo esto lo trastocó el cristianismo como ya se ve.

Saturno es el hijo menor de Coelus, el Cielo, y de la antigua Tellus, la Tierra, tras derrocar a su padre, Saturno obtuvo de su hermano mayor Titán el favor de reinar en su lugar. Titán puso una condición: que Saturno debía matar a toda su descendencia, para que la sucesión del trono se reservase a sus propios hijos.

Saturno se casó con Ops (Cibeles), con quien tuvo varios hijos que devoró ávidamente, como había convenido con su hermano.

Sabiendo además que un día sería a su vez destronado por uno de sus hijos, exigía a su esposa que le diese a los recién nacidos. Sin embargo, Cibeles logró salvar a Júpiter.

Éste, una vez adulto, hizo la guerra a su padre, derrotándole y expulsándole del cielo. Así la dinastía de Saturno perduró en detrimento de la de Titán.